Oaxaca de Juárez, 10 de octubre. Dijo AMLO: con integrar la Guardia Nacional al Ejército, sólo se busca blindar la estructura del nuevo cuerpo policiaco, para evitar la descomposición que han padecido todas las organizaciones policiacas, por depender de autoridades civiles sin enfoques de seguridad.
Analicemos pues, la justificación del Presidente para acabar de militarizar la seguridad pública. Dice evitar la descomposición que han padecido todas las organizaciones policiacas, o sea, que todos las organizaciones policiacas han sido permeadas por la corrupción ¿y el Ejército no?
Lamento decir que el Ejército siempre ha estado al tanto del negocio del narcotráfico y del contrabando, cuando menos, los más famosos de los últimos tiempos, el general Juan Arévalo Gardoqui secretario de la Defensa Nacional del sexenio de Miguel de la Madrid (Presidente de México 1982-1988), acusado de proteger narcotraficantes. Y también tenemos al general José de Jesús Gutiérrez Rebollo, guardaespaldas de Ernesto Zedillo (Presidente de México 1994-2000), y Director del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas en dicho sexenio, acusado y condenado por: narcotráfico, corrupción y delincuencia organizada.
El Ejército siempre ha estado presente en el negocio de los enervantes. Nada más que hasta antes de sacar al Ejército a las calles, decisión de Felipe Calderón (Presidente de México 2006-2012), el control de sembradíos y tráfico de droga era cuestión de Generales de División, de Brigada o Brigadier, pero, Generales, ¡no oficiales ni tropa!
Diez días después de que asumió la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa ordenó el despliegue de más de cinco mil elementos del Ejército, de la Marina y de la Policía Federal en la llamada Operación Conjunta Michoacán, cuyo objetivo era la recuperación de los espacios públicos que la delincuencia organizada arrebató a los mexicanos.
Dicho operativo se puso en marcha el 11 de diciembre de 2006 y fue anunciado por el entonces secretario de Gobernación, Javier Ramírez Acuña, el de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván, el de la Marina, almirante Mariano Francisco Saynez, el de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y el titular de la Procuraduría General de la República, Eduardo Medina Mora.
Con su despliegue en Michoacán, el Ejército, la Marina y la Policía Federal comenzaron a implementar un plan de instalación de puntos de revisión en carreteras, ejecutar órdenes de cateo y aprehensión, de generación de inteligencia, además de la ubicación y desmantelamiento de puntos de venta de drogas.
El 3 de enero de 2007, Felipe Calderón acudió al cuartel general de la 43 zona militar, ubicado en Apatzingán, Michoacán, donde comió con elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal, “compartiendo el rancho”, como se dice en la jerga militar, dijo en su discurso el entonces presidente: “Reitero que ésta no es una tarea fácil ni será rápida; que tomará mucho tiempo, implicará enormes recursos de los mexicanos, incluso, la pérdida lamentable de vidas humanas”.
Durante el sexenio de Felipe Calderón, la tasa de homicidios dolosos en México llegó a 17.7 casos por cada 100 mil habitantes, casi duplicando la registrada en el gobierno de su antecesor, Vicente Fox, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Y aunque no es posible atribuir que todos esos homicidios estuvieron directamente relacionados con el combate contra la delincuencia organizada, hay que señalar que, de acuerdo con el INEGI, hasta antes de que se iniciara la guerra contra el narcotráfico, el país registraba una tendencia a la baja en cuanto a homicidios desde, por lo menos, 1995. O sea que para acabar pronto, la realidad es que la militarización, el sacar a los militares de los cuarteles, fue un fracaso desde el principio, con los datos en la mano del INEGI.Ahora bien, ¿cuál fue la realidad en cuanto a la corrupción de oficiales y tropa de las Fuerzas Armadas? Tenemos que recordar el ejemplo más emblemático de corrupción, como lo fue la extinta Dirección Federal de Seguridad, la policía política que institucionalizó Miguel Alemán (Presidente de México 1946-1952), y que desapareció Miguel de la Madrid durante su sexenio (1982-1988).
La Federal de Seguridad, como se le conocía popularmente, inició como una agencia de inteligencia al servicio del secretario de Gobernación y por supuesto del Estado. Nada más que fue evolucionando y corrompiéndose en ese contacto constante y personal con los narcotraficantes, a quienes empezaron protegiendo, después trabajando con ellos y posteriormente, los agentes de la Federal de Seguridad acabaron siendo ellos mismos los narcotraficantes.
Al salir las Fuerzas Armadas a la calle, ese negocio de Generales, se empezó a degradar en el contacto con los narcotraficantes, hoy llamado Crimen Organizado. Y oficiales y tropa al contacto con los narcos, simplemente se corrompieron al aceptar los sobornos directamente de ellos. Así que Sr Presidente, ¿éstos son los que van a evitar la descomposición de la Guardia Nacional? Y la mismísima Guardia Nacional ¿no se formó tomando mayoritariamente a miembros de las Fuerzas Armadas?
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político

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