Oaxaca de Juárez, 7 de noviembre. El próximo 15 de noviembre dará su último informe como gobernador de Oaxaca Alejandro Murat. Y el 1º de Diciembre tomará posesión como gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca Salomón Jara.
Es triste el final de este sexenio, que indudablemente, es el peor sexenio de los últimos tiempos, aunque debemos recordar que cuando menos entre sus adeptos, Muratito despertó algunas expectativas.
Pero no podíamos esperar nada, de quien logró la candidatura pasando por encima del artículo 116 Constitucional, que señala como requisito insalvable el haber nacido en el estado de Oaxaca (Muratito nació en el Estado de México, de donde además es Notario). Y qué caro pagó el estado de Oaxaca la gubernatura de Muratito, al ser gobernado en su mayoría por mexiquenses incapaces y deshonestos.
Desde don Pedro Vásquez Colmenares (Gobernador de Oaxaca 1980-1985), y Jesús Martínez Álvarez (Gobernador Interino 1985-1986), no ha habido un solo gobernador que no se haya enriquecido salvajemente. Don Pedro y Chuchín, como se les conoce popularmente, fueron los últimos gobernadores honrados del estado de Oaxaca.
Don Pedro falleció el 24 de septiembre de 2012 en Acapulco, Guerrero, en un departamento que tenía en ese puerto, cabe mencionar que ese departamento era un departamento clasemediero, no era un departamento de lujo. O sea que Don Pedro, después de ser gobernador de Oaxaca, director general del Cisen y embajador de México en Guatemala, simplemente, murió sin el lujo que brinda la corrupción.
Lo mismo podemos decir de Jesús Martínez Álvarez, el último gobernador honrado que ha tenido Oaxaca, que pudiendo enriquecerse durante el año que duró su interinato, simplemente no lo hizo. Chuchín vive actualmente en el Distrito Federal en la colonia del Valle. Y tiene un despacho contable como medio de vida, que le permite vivir digna y decorosamente.
Después vino Layo, Diódoro, Nelson, Ulises, Gabino y Muratito… ¡todos se enriquecieron espantosamente!
Ahora bien, en cuanto a obras emblemáticas, Layo fue el culpable de que Huatulco no despegara como destino turístico a un nivel como el de Cancún. Diódoro convirtió el ex convento de Santo Domingo en un salón de fiestas.
Ulises destrozó el Teatro Griego de Cantera Verde que era el Auditorio Guelaguetza, tapándolo con una velaría que da una vista espantosa al Cerro del Fortín. Y además, Ulises tapizó la ciudad con sus calles de concreto hidráulico estampado, que le costaron un millón de dólares cada cuadra al estado de Oaxaca. Sí, leyó bien querido lector ¡un millón de dólares por cuadra!
Gabino Cué ratificó el gravísimo error de la velaria al Auditorio Guelaguetza y además construyó un estacionamiento de varios pisos, que es por demás inútil, a un lado del Auditorio Guelaguetza, inútil, dado que sólo se usa en julio, durante las Fiestas del Cerro.
Y Alejandro Murat realmente no hizo ninguna obra emblemática. Salvo “construir” una Ciclo-Vía, que en primer término casi siempre está vacía, porque Oaxaca no es una ciudad europea, ni el ciclista oaxaqueño que sale “a corretear el bolillo” va acompañado de patrullas y guaruras, como Muratito o los esbirros del municipio que salen a dar su paseo nocturno. Quedando solamente uno que otro turista despistado que vive la nefasta experiencia de unos carriles pintados sobre las calles de la ciudad, que casi no se usan dado que es por demás intransitable nuestra querida ciudad. A esto es a lo que el saliente gobierno del estado llama Ciclo-Vía.
En las calles de la colonia Reforma la Ciclo-Vía ha causado también graves problemas a los pobladores de la colonia y a los automovilistas, esto no es un problema sólo de las calles del centro de la ciudad. Donde por cierto, el problema se agudiza en las calles de Abasolo desde Libres hasta García Vigil. Y en las calles de Morelos desde Libres hasta La Plaza de la Danza. En estas calles hay embotellamientos insalvables durante todo el día.
El material plástico con el que están construidos los señalamientos que delimitan los carriles de la Ciclo-Vía, es amarrillo y muy susceptible a las marcas negras que de dejan las llantas de los vehículos y al polvo. Esto hace que estos obstáculos, con los que se ha tropezado mucha gente, den una vista de suciedad y de abandono.
Además la pintura que aplicaron sobre el famoso concreto estampado de Ulises Ruiz, para justificar el costo de la Ciclo-Vía (800 mil por cuadra), ya se despintó y/o está toda manchada de la huella de las llantas y también llenas de polvo.
Oaxaca, una ciudad con graves problemas de vialidad, que ya no puede llevar a los difuntos acompañando la carrosa a pie, porque ya no hay espacio entre el carril de la Ciclo-Vía y el carril que ocupaba la carroza fúnebre.
Dado el asqueroso aspecto que da la Ciclo-Vía y su nula utilidad… por favor Muratito: ¡Llévate tu Ciclo-Vía! Aunque no nos regreses el dinero que nos costó.
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político

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