Oaxaca de Juárez, 20 de enero. Al grito de: ¡Ahí viene El Trompas! Este 20 de enero de 2025 va a pasar a la historia. El sistema político mexicano, está expectante ante los anuncios de las órdenes ejecutivas o decretos presidenciales, que ha anunciado el presidente Donald Trump en cuanto asuma el poder, a las 10 horas tiempo del centro de la república mexicana.
Los principales renglones que supuestamente afectarán a México son: el tráfico de fentanilo, los indocumentados y el Tratado de Libre Comercio que tenemos con Estados Unidos y Canadá. Antes de entrar en el análisis de estos tres renglones tendríamos que preguntarnos: ¿el miedo a las acciones a tomar, del flamante presidente estadounidense, es por las fortalezas de Estados Unidos o por las debilidades de México?
La relación comercial y política, con un vecino tan poderoso cono los Estados Unidos de Norteamérica, siempre representa un reto, pero cuando las instituciones mexicanas han estado sólidas y el presidente ha sido una persona capaz y honrada, los resultados nos han sido positivos.
En el sexenio de Adolfo López Mateos (Presidente de México 1958-1964), don Adolfo, personalmente, le solicitó a los Estados Unidos, que las principales fábricas de automóviles norteamericanas, instalaran en México plantas armadoras de sus productos.
La respuesta fue inmediata: No es posible que se instalen armadoras de automóviles en México, porque los Tratados de Bucareli, le prohíben a México que posea industria pesada.
El Acuerdo de Bucareli, también conocido como Tratado de Bucareli, firmado el 13 de agosto en 1923, fue un pacto entre los gobiernos de México y Estados Unidos. Consistió en dos Convenciones de reclamaciones, una especial y otra general. Los compromisos “extraoficiales” del gobierno de Álvaro Obregón se encuentran en las actas de las conversaciones, cuidadosamente redactadas para evitar efectos políticos indeseables.
Tras la devastación y desorden causados durante la guerra civil o revolucionaria, Obregón consideraba que eran necesarias las inversiones extranjeras para reconstruir la economía del país. Por su parte, Estados Unidos condicionaba el reconocimiento a Obregón como Presidente legítimo al establecimiento de un tratado entre los dos países, en el cual México garantizaría los derechos de propiedad de los estadounidenses radicados en México y de sus compañías petroleras en territorio mexicano.
El presidente López Mateos al recibir la negativa de su solicitud, para la instalación de armadoras de automóviles estadounidenses, solamente les respondió: Nada me obliga a comprarles los autos a ustedes ¿verdad?
Y acto seguido inundó el mercado mexicano con automóviles de marcas europeas. A lo que respondieron los estadounidenses: ¡saca a las marcas de automóviles europeos del mercado mexicano!
Don Adolfo solamente respondió: ¿Y mis armadoras?
Y así fue como se instalaron en México armadoras de automóviles de: Ford, Chevrolet, Chrysler y American Motors.
Ahora bien, de los tres principales renglones, con cuyos decretos el presidente Trump, presuntamente afectará a México, dos tienen una estrecha relación y son: el tráfico de fentanilo y el tráfico de indocumentados, los dos ejecutados por el Crimen Organizado, que es la diversificación más rentable que encontraron los narcotraficantes. De esto, por su extensión, hablaremos en próximos artículos.
Ahora bien, la presidente Claudia, ha presentado varios proyectos, que van desde un auto eléctrico para el pueblo, hasta planes para convertirnos en una potencias espacial. Desgraciadamente no ha hecho mención a cómo se van a financiar dichos proyectos.
También, la Presidente, presentó el Plan México, incluso hasta se ha creado el llamado Grupo Caderr, formado por empresarios. Pero el problema, para la inversión extranjera y nacional, es que en México ya no hay división de poderes, por lo tanto no puede haber democracia, y sin un Poder Judicial Autónomo, no podrá haber seguridad jurídica para invertir.
México está en quiebra, nuestro déficit crece día a día, una tercera parte del presupuesto se destina a regalar dinero, sin duda, para comprar votos.
Este es el problema al haber cambiado de democracia a dictadura. Luego entonces: el problema no es que nuestro vecino sea muy fuerte, sino que nosotros entramos a la confrontación en una espantosa debilidad política y de instituciones.
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político

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