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AMLO y las cosas que no se pueden.

Oaxaca de Juárez, 4 de abril. AMLO prometió en su campaña presidencial quitar el horario de verano, que había sido institucionalizado por Vicente Fox (Presidente de México 2000-2006), pero en su primer año de gobierno, Ricardo Monreal desde el senado tuvo que decir que no era posible, dados los tratados internacionales existentes. Así como esto, existen varios temas que simplemente están blindados, y cuya modificación, o no es posible o sale muy caro.

El horario de verano es utilizado en América del Norte (al menos en la mayoría de los estados de los países que la integran), en Europa (a excepción de Rusia y Bielorrusia), en México, Chile, Paraguay, Cuba, Bahamas, Haití y algunos países de Oceanía. Pero en el resto del mundo, no lo usan. En términos prácticos sólo lo usan Estados Unidos con sus aliados comerciales en México y el Caribe, y con sus aliados de la OTAN.

Siendo pragmáticos podemos ver que no es posible, por la dependencia comercial y económica de México, salirnos del horario de verano.

Existe otro tema como la nueva reforma energética de AMLO, donde tenemos también que ser prácticos y además lógicos. En primer lugar la producción de la energía eléctrica es un magnifico negocio en cualquier parte del mundo.

Aquí en México, para introducir la producción de energía eléctrica por parte de particulares (en su mayoría empresas extranjeras), se procedió primeramente a sub-turbinar a las hidroeléctricas, para posteriormente dejarlas prácticamente en el abandono. Y así poder tener el argumento de que, la Comisión Federal de Electricidad (CFE), no producía la suficiente energía eléctrica y poder darle entrada a la producción de energía eléctrica por parte de particulares.

Esto suena maquiavélico, pero así fue. No olvidemos que las hidroeléctricas no son contaminantes. Y que los beneficiados con la venta de electricidad a CFE fueron las empresas, en su mayoría españolas, y particulares como Ricardo Salinas Pliego, que tiene un inmenso parque eólico en Arriaga, Chiapas, y que debemos recordar que es uno de los beneficiados por la venta que hizo Carlos Salinas de Gortari (Presidente de México 1988-1994), con el canal 13 de televisión, cuando empezó la privatización del país. Y ya de ribete, existe el plus de que los particulares que le venden energía (cara) a CFE, no pagan el trasporte, dado que CFE pone a su disposición las líneas de trasmisión; ¿así o más leonino el negocio?

Y ya que estamos hablando de las empresas españolas. Tenemos que comentar que España privatizó la energía eléctrica, y actualmente los españoles están arrepentidísimos, pues el costo de la energía eléctrica está por las nubes. Si la reforma eléctrica de AMLO pasa, vamos a tener que pagar indemnizaciones millonarias en tribunales internacionales, pero vale la pena, para retomar el control de esta empresa estratégica para el país.

Otro tema que ha sido muy cuestionado es el de las refinerías. Donde la primera pregunta es: si una refinería no es negocio, ¿por qué Estados Unidos tiene en 160 kilómetros que hay entre Baton Rouge y la ciudad de Nueva Orleans más de 150 instalaciones petroquímicas y refinerías?

Nadie tiene más refinerías, ni refina más productos de petróleo en el mundo, que Estados Unidos con sus 135 refinerías. China tiene actualmente en construcción cuatro grandes refinerías, y todas equipadas con complejos petroquímicos para producir materias primas para plásticos, como etileno y propileno, amén de la producción de fertilizantes.

Indudablemente que refinar petróleo es un gran negocio, pero México, que es un país petrolero, sólo tiene seis refinerías. Esto nos lleva en primer lugar a tener la dependencia de la gasolina, diesel y fertilizantes.

A la venta que se hicieron de las plantas petroquímicas a precio de chatarra, desde Salinas de Gortari y hasta Peña Nieto, debemos sumarle que Luis Echeverría (Presidente de México 1970-1976), fue el último presidente en construir una refinería. Esto nos llevó a la caótica situación por la que hoy atravesamos.

AMLO ha tratado de rescatar las empresas estratégicas como CFE y PEMEX, pero tampoco es suicida, en ningún momento ha mencionado el robo despiadado de que es objeto México, por parte de Estados Unidos, con la extracción del crudo en aguas profundas en el Golfo de México.

AMLO sabe muy bien que tocar el tema sería una invitación a un bloqueo comercial, por parte de los Estados Unidos, como el que le han impuesto a Venezuela. Recordemos que los litigios de los “contratos” de las empresas extranjeras se ventilan en tribunales internacionales y que las sanciones salen carísimas. Y sino, pregúntenle a Argentina cuando re-nacionalizó su petróleo.

No debemos olvidar que el 65 % de la energía eléctrica que se produce en el mundo es a base de combustibles fósiles. De ahí la importancia del rescate de CFE y PEMEX y aunque hay cosas que no se pueden, como el horario de verano. En lo referente a la CFE y PEMEX debe México recuperar el control del negocio y no dejarlo en manos de particulares.

¡Suerte! y hasta el próximo

De Análisis Político.

Publicado enNacional

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