Oaxaca de Juárez, 28 de marzo. En Brasil Luiz Inácio Lula da Silva (Lula), gobernó durante ocho años y dejó en la presidencia a Dilma Vana Rousseff (Dilma), quien gobernó Brasil 6 años, aunque dejando de regreso en la silla presidencial brasileña al derechista Jair Messias Bolsonaro. Esta parece ser la ruta que seguirá la 4T de Andrés Manuel López Obrador (Amlo), aquí en México.
La esencia de la llegada al poder de la izquierda brasileña, fue el desgaste de la derecha que ya había perdido toda credibilidad, así que se vieron forzados a ceder el poder a la izquierda. Primero con Lula, quien repitió en el poder por otro periodo de 4 años, dado que la constitución brasileña así lo permite. Y después con Dilma, quien replicó la acción con el mismo resultado, pero sucumbiendo ante la derecha, quien la destituye en 2016 cuando estaba a mitad del periodo para el que había sido reelecta.
Guardando las debidas proporciones, este es el panorama que se podría vaticinar con Amlo y con su pretensión de impulsar como su sucesora a Claudia Sheinbaum.
Lula realmente surge de la pobreza brasileña, obrero de la industria metalúrgica, dirigente sindical, fundador y presidente honorario del Partido de los Trabajadores y finalmente elegido presidente de Brasil, ganado las elecciones en 2002, tomó posesión el 1º de enero de 2003. En las elecciones de 2006 venció otra vez en la elección presidencial, obteniendo un segundo mandato como presidente, el cual finalizó el 31 de diciembre de 2010.
Durante sus ocho años como presidente de Brasil, hizo reformas y cambios radicales que produjeron la trasformación social y económica del país, que triplicó su ingreso per cápita según el Banco Mundial. Al punto de convertir a la república brasileña en una potencia mundial. Lula abandonó la presidencia con una gran popularidad, contando con más de un 80 % de aprobación. Esto es lo que le entrega a Dilma, cuando asume la presidencia brasileña.
Dilma asume el cargo de presidente de Brasil el 11 de enero de 2011, siendo la primera mujer presidente de Brasil y la cuarta en América del Sur. En su plan de gobierno sigue básicamente los mismos pasos que su antecesor en las áreas internacionales, sociales y económicas, encaminando su objetivo a terminar con la pobreza extrema.
Posteriormente, Dilma es destituida por el Senado de Brasil el 16 de agosto de 2016, declarada culpable del delito de responsabilidad en el maquillaje de las cuentas fiscales y la firma de decretos económicos, sin aprobación del Congreso de Brasil. Michel Temer asumió como presidente en su reemplazo.
El 12 de julio de 2017 Lula fue condenado a nueve años y medio de prisión, siendo la primera vez en la historia de Brasil que un ex presidente era condenado por corrupción pasiva. Lula se entregó el siete de abril de 2018 y estuvo encarcelado 580 días e imposibilitado para presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, que ganó el derechista Jair Bolsonaro.
Esta es la historia de las últimas sucesiones presidenciales en Brasil, ruta que pretende seguir Amlo, claro, toda proporción guardada.
A Amlo realmente la oposición lo hizo famoso. Primero Vicente Fox (Presidente de México 2000-2006), con el asunto de desafuero. Después, en la elección del 2006 lo convirtieron en víctima, con el fraude que llevó a la presidencia a Felipe Calderón (Presidente de México 2006-2012), y a partir de ahí, todo fue coser y cantar para Amlo, limitándose a señalar los excesos y corrupción de las administraciones priístas y panistas, situación que se fue justificando cabalmente. Y para rematar, en 2012 con un exceso impresionante en los gastos de campaña, Enrique Peña Nieto (Presidente de México 2012-2018), le gana la elección. Así que de 2012 a 2018, solamente se trató de señalar la galopante corrupción del Pacto por México (PAN-PRI-PRD). El pueblo desesperado, en 2018, simplemente se decantó por Amlo en las urnas.
Ya en la Silla Presidencial, Amlo se ha esforzado primeramente por mantener el poder, cosa que no le ha salido tan mal, dado que a pesar del desgaste que da el ejercicio del poder, ha conseguido mantener un alto índice de aceptación.
Lo verdaderamente importante, para Amlo, es el poder transexenal, Así que trabaja intensamente en perfilar a quien lo pueda suceder. Solamente hay tres personas con verdaderas posibilidades en la palestra: Claudia Sheinbaum, la Jefa de gobierno de la Ciudad de México; Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores; y el Senador Ricardo Monreal.
De los tres, Claudia Sheinbaum es la que tiene menos experiencia, pero es la que goza de la voluntad presidencial. Y dado que el voto duro de Morena está garantizado, y que la oposición, léase PRI, PAN, PRD o MC, no tienen un gallo o gallina con espolones para esta pelea de compromiso, entonces parece que por ahí van los tiros.
Así las cosas, es indudable que Amlo sigue la ruta marcada por Lula en Brasil. A pesar de que Amlo no da la talla del obrero sindicalista que llegó a la presidencia; ni Claudia Sheinbaum da la talla contra la guerrillera brasileña, que llegó a presidente de su país.. Lo que es indudable es que Amlo está siguiendo la ruta marcada por Lula en Brasil. Si lo logra o no, esos ya son otros Pérez.
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político.

Los comentarios están cerrados.