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“La Maestra”: de Comitán a protegida de AMLO

Oaxaca de Juárez, 14 de febrero. La historia de Elba Esther Gordillo empieza en Comitán, Chiapas. Con una visita que hizo por esas tierras Carlos Jonguitud Barrios, cuando era el líder vitalicio de Vanguardia Revolucionaria, asesor permanente y cacique definitivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Le gustó la chiapaneca y se la llevó a vivir a Ciudad Netzahualcóyotl, estado de México, donde le dio una plaza de maestra. Ya en 1970 le dio un puesto en el SNTE y la afilió al PRI, y es así como despega la carrera sindical y política de Elba Esther. Siempre bajo la tutela y protección del Cacique potosino.

Hasta que llegó el día de la traición en abril de 1989. Cuando cae en desgracia Carlos Jonguitud Barrios, como líder vitalicio del SNTE, por obra y gracia de Carlos Salinas de Gortari (Presidente de México 1988-1994). Todo porque desde principios de ese año los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros grupos magisteriales independientes habían iniciado grandes movilizaciones para obtener mejores salarios y una verdadera democracia sindical. Jonguitud, como buen líder charro que era, estuvo en contra de ellos, naturalmente, pero no pudo contener las protestas de los maestros, quienes hicieron paros y manifestaciones impresionantes en todo el país. La SEP, encabezada por Manuel Bartlett, en abril ofreció un aumento salarial del 10 por ciento, el cual fue aceptado por el SNTE pero rechazado por los disidentes, y estos se fueron al paro el 17 de abril. Bartlett amenazó con despedir a los huelguistas. Como respuesta, éstos armaron una manifestación de más de 100 mil simpatizantes en el zócalo capitalino. Era el momento oportuno para deshacerse del viejo cacique, así es que el domingo 24, temprano, Salinas mandó llamar a Jonguitud a Los Pinos y éste, en menos de media hora, demudado, firmó la renuncia a todos sus cargos sindicales.

Fernando Gutiérrez Barrios, secretario de Gobernación, concentró en Bucareli a Refugio Araujo del Ángel, secretario general del SNTE, y lo hizo pedir una licencia limitada al cargo. En Bucareli también ungió como nueva lideresa a Elba Esther Gordillo, quien de trotskista había pasado a protegida de Jonguitud y luego a cacique de la sección 36.

En un ambiente helado y tenso, se llevó a cabo el XV congreso del SNTE y Elba Esther Gordillo tomó el control del sindicato. Nuevamente un cacique poderoso era removido desde arriba, pero en vez de impulsar la democracia interna de los sindicatos, el presidente impuso a un nuevo líder tan dúctil como el anterior.

Como era de esperarse, esto no solucionó la huelga magisterial y sólo hasta que se acercó el día del maestro, los disidentes aceptaron el ofrecimiento de una alza salarial del 25 por ciento y levantaron su movimiento.

En este análisis es importante recalcar que las promesas de democratizar internamente a los sindicatos más importantes del país, promesa hecha por el presidente AMLO al iniciar su sexenio en 2018, simplemente ha quedado en la nada. La realidad es que nada ha cambiado y solamente ha procedido a mantener el control de los sindicatos (PEMEX y SNTE), mediante la impunidad de los viejos líderes, ahora removidos, pero que conservan el control de sus sindicatos mediante los nuevos líderes colocados a modo.

Gordillo asumió la presidencia del SNTE el 24 de abril de 1989, tras la renuncia de Jonguitud. Ocupó el cargo hasta el 26 de febrero de 2013, dejando a un títere en el cargo.

Ocupó también el puesto de secretaria general de la CNOP (1996-2002) y secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI (2002-2005). Junto con Roberto Madrazo, contendió por la dirigencia nacional del PRI para el periodo 2002-2006, donde Madrazo se instauró como presidente nacional y Gordillo secretaria general del partido. Ocupó cargos de senadora y diputada.

Tras el comienzo de la candidatura presidencial de Madrazo, el PRI designó como presidente a Mariano Palacios Alcocer. En 2005 el PRI acusó a Gordillo de hacer política en otro partido (Nueva Alianza) y aunque se declaró priista, no negó sus relaciones. Se realizaron trámites legales para su expulsión del PRI.

El 2 de julio de 2006 Elba Esther tuvo una conversación con el entonces gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, para convencerlo de que moviera la maquinaria gubernamental para que se decantara en favor del PAN en las elecciones federales de 2006. El 13 de julio de 2006, la Comisión de Justicia Partidaria expulsó a Gordillo del partido.

Esta es la fichita, que finalmente transportaría su partido político Nueva Alianza, al partido Redes Sociales Progresistas (RSP), partido fundado e impulsado por Fernando González Sánchez y Maricruz Montelongo Gordillo, el yerno y la hija de “La Maestra”. Este partido también ha sido la trinchera partidista de Lagunas Gutiérrez, el nuevo esposo de Elba Esther, quien ha sido candidato a diputado en 2018 y en 2021.

Finalmente podemos concluir que realmente al presidente AMLO no le importa impulsar la democracia interna de los sindicatos, y que no le importa que tan ruines puedan ser los líderes impuestos por los neoliberales, con tal de contar con su apoyo en las elecciones para consolidarse en el poder. Por cierto, las 6 elecciones a gobernador de este 2022, se le están poniendo cada vez más difíciles a AMLO.

¡Suerte! y hasta el próximo

De Análisis Político.

Publicado enNacional

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