Oaxaca de Juárez, 7 de febrero. El golpe de la Casa Houston, no es que sea muy duro, pero un golpe a un boxeador no tiene el mismo impacto en el primer round, que en el décimo. La potencia del golpe puede ser la misma, pero el boxeador acusa un efecto mucho mayor después de varios asaltos. Eso es lo que pasa con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), hoy está a mitad de la pelea y el golpeteo constante va haciendo que el daño sea mayor. Lógicamente, esto va a tener repercusión en las 6 elecciones estatales de este 2022.
A AMLO ya le habían dado golpes de este calibre. Habían exhibido a su hermano Pío recibiendo dinero en efectivo, aunque eso tenía el atenuante de que fue en tiempos de la campaña presidencial. También, y esto fue el año pasado, se exhibió en Redes Sociales la vida de lujo del orgullo de su nepotismo, José Ramón López Beltrán, de vacaciones en Dubái. También se exhibió en 2021 el “éxito” empresarial de los demás hijos de AMLO.
Pero lo de La Casa Houston, dolió por la acumulación de golpes, y además no tiene atenuantes… lo pone al mismo nivel de José López portillo (Presidente de México 1976-1982), con el orgullo de su nepotismo José Ramón López Portillo, hijo de Jolopo, a quien nombró sub-secretario en la Secretaría de Programación y Presupuesto en su sexenio. Y pone también a AMLO, al nivel de Vicente Fox (Presidente de México 2000-2006), que junto con los hijos de Martha Sahagún, su esposa, se hicieron de fortunas incalculables oficiando de cabilderos entre el gobierno mexicano y las empresas, para la obtención de contratos.
Para el presente análisis, tenemos que señalar que el sistema político mexicano permite excesos que serían inconcebibles en esas democracias que tanto admiramos, como la francesa o la estadounidense. No me quiero imaginar la cara que pondrían los gringos si Joe Biden al tomar posesión del cargo en 2021 como Presidente de los Estados Unidos para el periodo 2021-2024. Les dijera a sus compatriotas: de ahora en adelante, La Casa Blanca va a ser un museo y yo me voy a vivir al Capitolio. O que Emmanuel Macron les dijera a los gabachos: no voy a vivir en El Eliseo en París, que además se va a convertir en museo, porque yo me voy a vivir al Palacio de Versalles.
Inaudito ¿verdad?… entonces cómo es posible que a AMLO nadie le dijera nada en el momento en que decreta por sus merititas pistolas, convertir la Residencia Oficial del Presidente de México (Los Pinos), en un museo, y él irse a vivir a Palacio Nacional. Este tipo de acciones sin respuesta, hacen que los Presidentes de México, empiecen a pensar que ni la kryptonita les puede hacer daño. En sí, pierden el piso. No son Dioses. AMLO ya perdió una gubernatura que tenía en la bolsa en 2021, la de Nuevo León.
La acumulación de malas decisiones, hace que el efecto del golpe sea de mayores proporciones y consecuencias. Y esa forma de hacer millonarios a sus chilpayates, ya no suena como una nota periodística escandalosa, que al otro día se olvida. Sino que repercute en la pérdida de confianza en el presidente AMLO y en la pérdida de votos para su causa en las próximas elecciones. En sí, la percepción de la ciudadanía es que si AMLO no puede controlar a sus chilpayates, entonces ya no manda ni en su casa, y menos puede controlar a un país convulsionado como México. Y eso es grave.
Además AMLO está cumpliendo cabalmente con el pacto de impunidad que lo llevó a la presidencia en 2018. La impunidad a Carlos Romero Deschamps en el sindicato petrolero, con la elección a modo de Ricardo Aldana como su sucesor, es un ejemplo tácito. Aldana fue durante más de 20 años el segundo a bordo, o mano derecha, de Romero Deschamps. Así que aquí no ha pasado nada y que siga la fiesta de la corrupción en PEMEX.
Romero Deschamps oficialmente fue líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, de 1993 (recordemos el Quinazo orquestado por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari), hasta su renuncia el 16 de octubre de 2019.
Romero Deschamps es una figura polémica en la política mexicana, sobre el que penden acusaciones de delitos como delincuencia organizada, fraude, extorsión, enriquecimiento ilícito, corrupción y tráfico de influencias. Y ahora simplemente le deja el sindicato a un fiel continuador de su política y él se va a disfrutar de los 30 años de corrupción que le dieron una millonaria fortuna en dólares. En conclusión, la corrupción con AMLO sí es igual. ¡Que viva el huachicoleo!
Decíamos al principio que la pérdida de confianza en el gobierno del presiente AMLO, evidencia la falta de control del país, y que la corrupción sigue la misma línea de gobiernos anteriores. Y esto va a tener un costo electoral en las próximas 6 elecciones estatales 2022.
Los golpes electorales también son acumulativos. Y es el efecto que va teniendo Jara en su camino por la gubernatura oaxaqueña, es el siguiente: El 1er golpe lo de Susanita. El 2º golpe acusarlo de narco. El 3er golpe Casa Houston y así sucesivamente los golpes irán teniendo más efecto y ¡serán más demoledores!… ¿Le alcanzará el tiempo a la oposición? Se ve difícil, pero la posibilidad, existe.
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político

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