Oaxaca de Juárez, 8 de mayo. En 2006 tuvimos un conflicto en Oaxaca propiciado por El Chucky, secretario de gobierno de Ulises Ruiz (Gobernador de Oaxaca 2004-2010). Salomón Jara (Gobernador de Oaxaca 2022-2028) se perfila a repetir ese dantesco escenario, esta vez propiciado por su secretario de gobierno Jesús Romero.
Tomemos en cuenta que, Salomón Jara gana la elección a gobernador de Oaxaca con cerca de 700 mil votos, de una lista nominal de más de 3 millones de oaxaqueños. Analizando este resultado en términos reales, son muy pocos votos, aunado a que de estos votos si acaso un 2 o 3 por ciento son del capital político de Jara. Esto solamente se va a traducir en una palabra: ingobernabilidad.
Las cuotas con las que Salomón formó su gabinete y el desastroso estado en que se encuentra Oaxaca, son los ingredientes perfectos para desatar la ingobernabilidad oaxaqueña.
Con respecto a las cuotas que pagó Jara para formar su gabinete, dicho gabinete está formado por muratistas, ulisistas y trásfugas de otros partidos. A todos estos personajes el pueblo oaxaqueño les tiene una gran animadversión, lo que se traducirá, ya en el ejercicio del poder en: ingobernabilidad.
Ulises Ruiz, cuando ganó la elección, por cierto muy cuestionada. El pueblo bromeaba acerca del cargo que le pudiera dar a Jorge Franco (Chucky), que se le había pegado como lapa. El Chucky tenía su origen político en el porrismo de la UABJO y pininos en el PRI local, pero no tenía una real experiencia política ni trayectoria como para aspirar a un puesto en el gabinete de Ulises, esa era la razón por la cual el pueblo bromeaba y decía que URO lo iba a nombrar secretario general de gobierno. Y fue resultando cierta la broma del pueblo y Ulises puso al Chucky al frente de la Secretaría General de Gobierno.
En el primer año del sexenio de Ulises, al Chucky le correspondió la negociación anual con la Sección 22. Donde los lobos de la 22 se comieron al inexperto Chucky. Dando por resultado que la Sección 22 obtuviera un aumento salarial mucho mayor del que esperaban. Al año siguiente (2006), cuando llegaron los de la Sección 22 a la negociación anual, el Chucky que se encontraba resentido por la “chamaqueada” del año anterior, simplemente les dijo a los dirigentes de la Sección 22 que no les iba a dar nada en ese 2006.
Así que la Sección 22 se fue al tradicional plantón en el Zócalo de la ciudad de Oaxaca y en sus calles aledañas. Y como el plantón se prolongaba, el Chucky tuvo la “genial idea” de ordenar el desalojo del plantón con la fuerza pública, desalojo que resultó fallido por la brava respuesta de los maestros. Dando por resultado la prolongación del plantón y el inicio del conflicto que tuvo a la ciudad de Oaxaca en vilo durante más de medio año. Y que casi le cuesta la gubernatura a Ulises.
En esos meses del conflicto, al Chucky se le desató la vena militar y policiaca, y ordenó la creación de las Caravanas de la Muerte, agravando el conflicto.
Ahora bien, Salomón Jara traicionó a la Sección 22, y en sí a todo el magisterio, en el momento en que abandonó el Senado cuando se votaba la Reforma Educativa de AMLO, que no pudo concretarse por la falta de un solo voto (el de Salomón Jara).
Así que tenemos el escenario de Salomón Jara muy parecido al de Ulises Ruiz. Los pocos votos, en términos reales, con los que acceden al poder, cuestión que les resta legitimidad y fuerza política. La fragilidad de su gabinete, dada la animadversión que tiene el pueblo por los personajes, que de su primer círculo, los llevan a los puestos de responsabilidad en el gabinete.
Ahora bien, Jesús Romero, en una analogía del Chucky, fue designado secretario general de Gobierno por Salomón. Y curiosamente parece que encamina a Salomón a un conflicto que le puede costar la gubernatura.
Desde el comienzo del sexenio de Salomón Jara se han incrementado las ejecuciones y los homicidios dolosos en forma alarmante. Tan es así que Oaxaca empieza a estar en el top 10 de ejecuciones a nivel nacional. De estas ejecuciones muchas son de índole política, pero el Gobernador, protegiendo a su secretario de gobierno, le echa la pelotita al Secretario de Seguridad Pública. Como fue en los asesinatos de Santiago Amoltepec o de los triquis.
Donde ya no pudo excusar a Chucho Romero, fue el 22 de febrero, con la retención por más de tres horas de que fueron objeto funcionarios y reporteros que se encontraban en Palacio de Gobierno, donde se había llevado a cabo una reunión entre el Gobernador y el director del IEEPO. Los aguerridos maestros de la Sección 22 mostraron con esta acción que Chucho Romero no tiene ningún control sobre ellos.
En la similitud entre El Chucky y Chucho R., existe solamente un renglón en el que hay una diferencia abismal, que es en la preparación académica. Pero por falta de espacio lo dejamos para otro artículo.
¡Suerte! y hasta el próximo
Miércoles De Análisis Político

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