Oaxaca de Juárez, 20 de octubre. Infernales días ha tenido que soportar la ciudadanía de la capital oaxaqueña. Múltiples y variadas protestas contra el gobierno de Salomón Jara (Gobernador de Oaxaca 2022-2028). Pero nada sucede por casualidad, todo es consecuencia lógica de los hechos.
Empecemos el análisis con despejar la primera interrogante: ¿por qué tenemos hoy en el estado de Oaxaca a un indígena como gobernador?
Oaxaca es el estado con mayor indigenismo de la república mexicana. Luego entonces, controlar un estado así es importante, para las banderas del populismo que llevó al poder al partido político Morena. Y si a eso le sumamos, que los intereses del sexenio del López Obrador (Presidente de México 2018-2024), estuvieron, entre otros proyectos, en el Tren Transístmíco; y los principales actores de esta obra fueron (y siguen siendo), López Obrador, Nelson Murat y Pedro Haces.
Entonces nos podemos explicar, el porqué del surgimiento de Adelfo Regino como director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, todo el sexenio de López Obrador, y la continuidad con el sexenio de la presidente Claudia Sheinbaum, en el cargo.
La hebra de este hilo, empieza con Adelfo Regino, que entre 2010 y 2016 sirvió como Secretario de Asuntos Indígenas del Gobierno de Oaxaca, bajo la administración de Gabino Cué (Gobernador de Oaxaca 2010-2016).
¿Y cuál fue el punto central del trabajo de Adelfo Regino? Los Chimalapas, ese fue el punto toral de su función. Logró que los chimalapas fueran despojados de sus territorios por empresarios chiapanecos, perdiendo una parte de su territorio.
Pero, también se dedicó a engañar a las comunidades indígenas istmeñas, para que cayeran en el garlito de las compañías eólicas y de los parques industriales, que se instalaron en el Istmo. Corrompió y manipuló para que las empresas alquilaran tierras, por dos o tres pesos la hectárea, durante 50 o 100 años.
Con estas cartas credenciales, cuando llegó López Obrador en el 2018 a la presidencia de la república, el puesto de director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, estaba más que pintado, para Adelfo Regino. Serviría para controlar y engañar a las comunidades indígenas, por lo del Transismíco y el Tren Maya, arrebatándoles las tierras o alquilándoselas por años, por unas cuantas monedas. No olvidemos que Hugo Aguilar, el hoy ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; fue mano derecha de Adelfo Regino, en todos estos despojos.
Como director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas del Gobierno de México, la administración de Adelfo, ha sido marcada por distintos choques entre las poblaciones indígenas y el gobierno federal, especialmente por el respaldo que el director ha dado a los megaproyectos impulsados por el gobierno de López Obrador, de los que resalta el Tren Maya y el Tren Transistmíco.
Y cuando en el 2022 se trató de designar a un gobernador de Oaxaca que cuidara los intereses del trío: López Obrador, Nelson Murat y Pedro Haces. No hubo mucho que pensarle, tenían en la Cámara de Senadores a la persona que cumplía cabalmente con el perfil adecuado, para los intereses de los proyectos del presidente y sus socios. Y ese era el indígena Salomón Jara. Que curiosamente también provenía del Gobierno de Gabino Cué en Oaxaca, donde fue secretario de Agricultura entre 2010 y 2013. Cargo del que lo separó Cué, por existir dudas sobre el destino de mil 200 millones de pesos.
Pero en fin, la mecánica de la designación de funcionarios para el gobierno federal y estatal, va marcada con los intereses que tenga, el que finalmente toma la decisión, y que el que toma la decisión, lo hace, no en función de lo que le pueda servir a su pueblo el designado gobernador, Salomón Jara, en este caso, sino en función al cuidado que va a tener de proteger los intereses del que toma la decisión. ¿Así o más claro?
Por cierto, ¿alguien sabe algo del Tren Trasistmíco?… realmente no es más que otra obra mal hecha de la 4T, pero, por la cual ha transitado mucho dinero. Una vía férrea reacondicionada, que solamente tiene un viaje semanal, para pasajeros, entre Salina Cruz y Coatzacoalcos. No existe ni vía, ni locomotoras, ni contenedores, para transporte de carga; ni parques industriales, ni instalaciones en los puertos. Solamente ha transitado por el Tren Trasistmíco, mucha corrupción, mucho dinero, y el asentamiento del Crimen Organizado.
Hay protestas, indudablemente, pero, mientras se cumpla con lo pactado, no hay problema. Porque quien hoy toma la decisión es la presidente Claudia, y en este caso específico del gobernador Salomón Jara, la presidente solamente tomaría la decisión de removerlo, a petición expresa de López Obrador. ¿Así, o más claro?
¡Suerte! y hasta los próximos Lunes y Jueves De Análisis Político

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