Oaxaca de Juárez, 16 de junio. El domingo 10 de junio próximo pasado, el Consejo Nacional de Morena dio a conocer la nueva forma del “Dedazo Presidencial” para la elección de su candidato a la Presidencia de la República. El “Dedazo” ahora se va a llamar “Encuesta”. Y amén de que la encuesta es antidemocrática, este proceso de elección está a todas luces fuera de la Ley Electoral.
Según la Ley Electoral Vigente: el Proceso Electoral para la elección del 2024 donde se elegirán: presidente de la república, senadores, diputados federales, gobernadores, presidentes municipales y diputados locales, inicia la tercera semana de noviembre 2023. Y las pre-campañas inician en la tercera semana de diciembre 2023.
Luego entonces, amén de que las encuestas reflejan popularidad y no capacidades, y que no tienen una sola pizca de democracia. El nuevo Dedazo Presidencial está infringiendo la Ley Electoral que marca los tiempos de las candidaturas hasta el mes de diciembre de 2023. Ahora es cuando queremos ver a ese INE echar para abajo a los candidatos de Morena en diciembre próximo o qué ¿se va a rajar el INE? ¿Se va a dejar caer?
Al presidente AMLO se le olvidó el aspecto legal de las elecciones ¿o será que ya se siente por encima de la Ley Electoral?
Al que no se le olvidó en 1945, fue a Manuel Ávila Camacho (Presidente de México 1940-1946), porque para legitimar “el dedazo” sobre Miguel Alemán (presidente de México 1946-1952), simplemente cambió la Ley Electoral, disolvió al PRM y creó al PRI.
Ávila Camacho antes que nada, procedió a dar los ajustes a la reforma política. La vieja ley electoral databa de 1918 y todos los partidos de oposición (PDM, PAN, FPP, PCM y sinarquistas) coincidían en que era una burla hablar de democratización sin atacar los mecanismos de imposición, fraude electoral, intervención ilegal de autoridades y sin la participación de los partidos opositores. Además, como se sabe, Ávila Camacho quería irse con una imagen limpia que, además legitimaría a Miguel Alemán. Dichos ajustes simplemente fueron cosméticos y terminaron beneficiando mucho más el dedazo presidencial.
Así es que el 18 de enero de 1946, los delegados, debidamente aleccionados, declararon disuelto el viejo PRM (“que ya había cumplido su misión histórica”) y aprobaron la Declaración de Principios, el Programa de Acción y los estatutos del Partido Revolucionario Institucional, el PRI.
El líder del nuevo partido, Rafael Pascasio Gamboa, postuló a la presidencia a Miguel Alemán. Esto fue lo único nuevo. Continuaban los Tres Sectores (ahora el obrero era minoría) y se crearon dos nuevas secretarías en el Comité Ejecutivo Nacional: la de Acción Femenil y la de Acción Juvenil, pues flotaba en el aire la necesidad de dar mayor atención a las mujeres y jóvenes.
La gran novedad consistió en abrir el sector obrero a nuevas organizaciones (por supuesto para seguir debilitando a la CTM) y varias confederaciones se apuntaron al instante: el sindicato de mineros, la Confederación Obrera y Campesina de México, la General de Trabajadores, la de Proletario Nacional y la Nacional de Electricistas.
¡Y se anunció la gran Democratización del nuevo partido! Toda selección de candidatos debía de hacerse mediante el voto individual en casillas instaladas previa convocatoria.
Sin embargo, como a través de procesos democráticos podía perderse el legendario control del centro, sin empacho alguno se creó “un pacto de sectores” para que todo candidato sólo pudiese salir de alguna de las tres corporaciones; de esta forma el recién creado PRI mostró una de las que serían sus características: la capacidad de conciliar los opuestos más aberrantes en la mejor tradición hermética, como la democracia y la anti-democracia en este caso, ya que las elecciones internas saldrían sobrando si los sectores, verdaderos surtidores de la manipulación, distribuían las candidaturas según sus necesidades.
A partir de la metamorfosis del PRM en PRI, el gobierno se empeñó por convencer de que en breve se viviría formas democráticas “como en los países más desarrollados”.
Por cierto, el único de esos “países más desarrollados” que verdaderamente importaba que “autorizara” la candidatura de Miguel Alemán, era Estados Unidos.
Recordemos también la fobia anticomunista que vivía Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial. Así que Miguel Alemán se entrevistó con Guy Ray, primer secretario de la embajada estadounidense. Alemán aclaró que el país vecino no debía preocuparse por el apoyo que el candidato del PRI recibiría de la CTM y de comunistas notorios como Vicente Lombardo Toledano; agregó que no aceptaría comunistas en su gobierno que Lombardo no estaba en condiciones de exigir nada. Además, para sus propósitos de industrialización México se apoyaría fundamentalmente en Estados Unidos, y no en Inglaterra u otros países europeos.
Ávila Camacho primero cambió la Ley electoral, después disolvió al PRM y finalmente creó al PRI, con la consecuente institucionalización del Dedazo.
AMLO se olvidó de la Ley Electoral para cambiarle el nombre al Dedazo y llamarlo Encuesta… ¿O tal vez será que él piensa que puede pasar por encima de la Ley Electoral?
¡Ahora es cuando INE, le has de dar sabor al caldo!
¡Suerte! y hasta el próximo
De Análisis Político

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